top of page
Buscar

Cuando todo va bien, pero no. 🤔

  • Foto del escritor: Luis Alberto Martinez
    Luis Alberto Martinez
  • 5 ene
  • 3 Min. de lectura

Hay momentos en la vida en los que todo parece estar bien, al fin. Caminamos con cierta ligereza, respiramos hondo sin que duela, sonreímos sin forzar. Volvemos a dormir tranquilos, tomamos el café por la mañana como si el mundo nos perteneciera. Como si el corazón hubiese encontrado un refugio de paz después de la tormenta. Y por un instante creemos que sí, que todo está en su lugar.


Pero al caer la noche, cuando la mente por fin deja de correr… aparece ese susurro. Un sutil murmullo casi imperceptible, como un zumbido en el fondo de una habitación vacía que sólo escuchamos cuando todo lo demás se calla. Y entonces descubrimos que ese malestar no se ha ido del todo. Sólo estaba esperando al silencio para recordarnos que aún sigue ahí.


Phuket

Es curioso... Durante el caos, nos movemos con desesperación para no hundirnos: escribimos como locos, lloramos frente al espejo, salimos con amigos, pedimos abrazos, hacemos ejercicio, le hablamos al universo, salimos a caminar bajo la lluvia para sentir que seguimos vivos. Nos aferramos a todo lo que nos haga sentir que estamos avanzando. Conocemos ese impulso de sanar. Quemamos nuestra propia piel para reconstruirnos con tal intensidad que creemos haber renacido y juramos que esta vez será distinto. Y tal vez sí lo hicimos… por un tiempo.


🎭 Pero ¿qué pasa cuando el dolor se disfraza de equilibrio y nos convence de que todo ya está bien?


A veces dejamos de hacer justo lo que nos salvó. Se nos olvida el fuego que nos empujó a cambiar. Soltamos los hábitos que nos dieron fuerza, el arte que nos sanaba, las rutinas que nos daban propósito. Dejamos de mirarnos con compasión. Volvemos a sentarnos en mesas donde ya no tenemos hambre y en lugares donde no pertenecemos más. Regresamos a vínculos que antes fueron puro ruido. Repetimos roles, repetimos excusas, repetimos heridas… Es como si dentro de nosotros hubiese un imán que nos atrajera hacia lo que alguna vez nos destruyó.


Y el ciclo comienza otra vez. 🔄


Tziscao

Estoy justo ahí. En ese punto intermedio donde el alma todavía recuerda la herida, pero empieza a abrir los ojos. Y me duelen los ojos. Porque veo más claro. Ahora lo escribo porque no quiero olvidarlo como otras veces. Esta vez la voz interior suena distinta, casi como si viniera de una versión futura de mí mismo. Una versión que me observa con ternura, pero también con firmeza, como diciendo: ya sabes cómo se siente volver a lo de antes, ¿no te gustaría intentar algo nuevo?


Hay destellos de conciencia que no había tenido antes. Una especie de intuición que vibra distinto, como si el corazón estuviera intentando dictar un nuevo camino, aunque duela renunciar a lo que ya no me pertenece y a lo que alguna vez me hizo sentir vivo. Pero duele más traicionarse. Y sí, sigue habiendo miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a soltar lo que me es familiar, aunque no me haga bien. Pero también hay una necesidad enorme de aferrarme a mí mismo como quien sostiene una barca en medio de una tormenta. De convertirme en mi propia guía. Porque tal vez la brújula que he buscado no está fuera, sino dentro, llamando mi atención desde hace tiempo y que ahora estoy aprendiendo a escuchar.


Por eso hoy quiero recordarme que no vine a repetir historias, sino a escribir una nueva. Y si el miedo me susurra que regrese, quiero que mi voz sea más fuerte y diga que esta vez no.


Quizá no lo sé con certeza, pero quiero creer que esta vez, aunque tiemble, voy a elegir lo que de verdad resuena con lo que estoy empezando a ser y que el ruido del pasado ya no me arranque del pecho mi propia voz.


Porque quizá la vida no pide que demos un salto enorme, sino que sólo tengamos el valor de no volver a donde ya no florecíamos.

 
 
 

2 comentarios


ivanfrancogord
06 ene

Hay una parte (la cual citaré) en dónde dices: "A veces dejamos de hacer justo lo que nos salvó. Se nos olvida el fuego que nos empujó a cambiar. Soltamos los hábitos que nos dieron fuerza, el arte que nos sanaba, las rutinas que nos daban propósito."

Y no podría estar más de acuerdo con eso, en verdad siento que uno de mis más grandes errores es soltar los hábitos saludables a la primera señal de progreso, y estoy dándome cuenta de que mi lucha interna más grande es contra el autosabotaje, comienzo a creer que mi peor enemigo soy yo mismo, pero me quiero ayudar.

Editado
Me gusta
Luis Alberto Martinez
Luis Alberto Martinez
07 ene
Contestando a

¡Hola Ivan!

Gracias por tu comentario...

Creo que lo importante es darse cuenta del error y hacer algo al respecto.

Hay voluntad para salir adelante y eso es bueno... Tal vez tu mente esté jugando en tu contra pero al mismo tiempo no hay nadie más que tú mismo para buscar y encontrar el mejor camino y caminarlo ya que nadie más lo hará por ti.

¡Te mando un abrazo!

Me gusta

© 2025 por DE VIAJE AL INTERIOR. 

  • Facebook
  • Instagram
  • TikTok
bottom of page